Una stablecoin respaldada por reservas hace una promesa sencilla: un token puede canjearse por una unidad de una moneda. Que esa promesa se cumpla depende de tres cosas que el propio token no puede mostrar.

Qué hay en la reserva

El efectivo en un banco, las letras del Tesoro a corto plazo y los activos más arriesgados se comportan de forma distinta bajo tensión. Una reserva puede igualar sobre el papel a los tokens en circulación y aun así no poder pagar rápido si gran parte debe venderse primero.

Con qué rapidez se convierte en efectivo

Los reembolsos suelen llegar en oleadas. La comparación relevante no es la reserva total frente al total de tokens, sino el efectivo disponible hoy frente a las solicitudes de hoy. El modelo de cobertura de reembolsos de la página de Activos digitales permite poner a prueba exactamente esa diferencia.

Quién tiene derecho, y a qué precio

Las recomendaciones de 2023 del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) para los acuerdos de stablecoins globales piden que los usuarios tengan un derecho legal sólido y un reembolso oportuno y, para las monedas referenciadas a una sola moneda fiduciaria, el reembolso a la par en esa moneda. En la Unión Europea, el Reglamento relativo a los mercados de criptoactivos (MiCA) concede a los titulares de fichas de dinero electrónico un derecho de reembolso al valor nominal.

El debate de fondo

El Banco de Pagos Internacionales sostuvo en su Informe Económico Anual de 2022 que las stablecoins tienen dificultades para ofrecer la «singularidad» del dinero, la garantía de que cada unidad se intercambia a la par con cualquier otra, que el respaldo del banco central otorga a los depósitos bancarios. Ese debate condiciona cómo piensan los bancos centrales en el dinero tokenizado.

Probarlo en el laboratorio: Activos digitales