Tokenizar un activo es representar un derecho sobre él como un token en un registro programable. El activo puede ser un bono, una participación en un fondo, un depósito o un certificado de almacén. El token cambia la infraestructura; la sustancia económica y jurídica sigue teniendo que construirse debajo.
Cinco etapas
- Definir el activo y los derechos del titular en documentos jurídicos exigibles.
- Emitir tokens en una cantidad que coincida con el activo o la reserva que los respalda.
- Registrar la propiedad en el libro y decidir si ese registro es el registro legal.
- Custodiar y transferir los tokens, directamente o a través de un custodio, dentro de las restricciones de transmisión.
- Reembolsar el token a cambio del activo o de efectivo, o retirarlo al vencimiento y sacarlo de circulación.
Por qué interesa a los bancos centrales
En su Informe Económico Anual de 2023, el Banco de Pagos Internacionales planteó un «libro mayor unificado» en el que el dinero de banco central tokenizado, los depósitos tokenizados y otros activos tokenizados podrían convivir, de modo que pago y entrega se realicen en un solo paso. El Proyecto Agorá, dirigido por el BPI con bancos centrales y entidades financieras privadas, explora esa idea para los pagos transfronterizos.
Dónde se esconden los riesgos
Un documento de 2023 del Instituto de Estabilidad Financiera del BPI repasa cómo abordan los reguladores los criptoactivos, los tokens y las finanzas descentralizadas. A lo largo del ciclo de vida, los riesgos recurrentes son desajustes: entre el token y el derecho legal, entre el registro en la cadena y el registro oficial, y entre la velocidad de transferencia y la de reembolso.
El ciclo de vida interactivo de la página de Activos digitales asocia a cada etapa una pregunta que conviene hacerse antes de confiar en un producto tokenizado.